Decepción internacional

Como sabéis, ayer fue liberado el atunero Alakrana, que llevaba varios meses secuestrado por unos piratas somalíes. Esto es una buena noticia para las familias que no tenían culpa de nada, pero no podemos obviar la rapidez con la que los políticos han entregado dinero,(2,68 millones de euros según fuentes oficiales, 4 según otras fuentes) cuando han visto que el asunto se les iba de las manos, en buena parte, gracias a labor de los medios, que "dieron voz" a los familiares para que informaran del engaño y las amenazas que supuestamente les eran remitidas desde el Gobierno español para silenciarlos. El Gobierno de turno, se quita con el pago del rescate, una piedra del camino para las próximas elecciones, aunque Rajoy para variar, ha criticado la actuación de los socialistas. Visto lo visto, parece que la vía más rápida para que un gobierno actúe ante un problema, es que se le dé a este una cobertura mediática continuada.


Para los sufren los efectos de la crisis con mayor crudeza, no os preocupéis porque hay un rayo esperanza. Esta situación nos ha enseñado que cuando pasemos penurias económicas, lo mejor es echarse a la mar con algunos afectados más, unas pocas armas y tomar un barco por la fuerza pidiendo un jugoso rescate. Unos meses de espera y voilá, podréis ser ricos. Porque eso sí, no espereis que los políticos se bajen sus elevados sueldos, para ahorrar frente a la enorme deuda que acumula el Estado.

Ahora, toca procesar a los piratas capturados, si bien, durante el tiempo que duró el secuestro, a los juristas encargados de la defensa se les encomendó la tarea de buscar fórmulas jurídicas (excusas teóricas) para expatriar a los piratas, a pesar de los múltiples delitos cometidos, y conseguir el rescate de los pescadores. Al final, con el pago, esto no será necesario y terminarán siendo procesados por los delitos de piratería y detención ilegal, entre otros.


Otra de las noticias de actualidad es que se acerca la cita de Copenhague. En ella, muchos líderes mundiales se reunirán para hablar y tomar medidas respecto al grave problema del cambio climático. En teoría porque Obama y el presidente chino, Hu Jintao, ya han declarado que no van a tomar ninguna medida vinculante, es decir, que no van a tomar ninguna decisión ni harán nada para combatir el cambio climático en esa cita, a pesar de la importancia de la misma.


Siendo estos dos países los que mayor peso mundial tienen en la actualidad, se puede decir sin duda que la cita no servirá más que para que los asistentes se hagan la foto, ya que si EEUU y China no se compromenten a nada, difícilmente lo harán el resto de países, con carácter vinculante.

Al desperdiciar esta oportunidad, los problemas ambientales que están al caer, tendrán consecuencias mucho peores para todos.

OBAMA, NOS HAS FALLADO


No pensé que escribiría un título como este sobre uno de los presidentes por el que más admiración he tenido, pero así es. Desde hace unos días el mandatario norteamericano está en China, y en el exterior se le ha elogiado por criticar ante medios y dirigentes chinos la actitud de este país frente a los derechos humanos, y pedir mayor protección de los mismos.

En mi opinión,aparte de una crítica necesaria, es una hipocresía por su parte, ya que primero pide que se cuiden más los Derechos Humanos, y luego reconoce públicamente que el Tíbet es parte de China. Esto supone silenciar cobardemente el sufrimiento y la lucha de millones de personas que son reprimidas y masacradas, por no aceptar la invasión de su país, y por negarse a perder su maravillosa cultura. Con un Dalai Lama en el exilio y sumiso a las exigencias del gobierno chino, a los tibetanos no les queda otra más que bajar la cabeza y sufrir en silencio.

La represión del ejército chino ha llegado a actos que bordean el genocidio. Todo para anexionarse un territorio, el tibetano, que digan lo que digan, no es China. Además, todos hemos podido saber por los medios de comunicación, las miles de detenciones ilegales que se han practicado, las masacres y torturas a las que han sufrido y sufren los monjes tibetanos y la población del Tíbet en general, y no creo que el presidente Obama lo desconozca.

Me decepcionan estas declaraciones de Obama, el pretendido motor del cambio, ya que sus palabras habían llenado de esperanza a millones de personas y con actos así, les está fallando. La confianza en él, en el verdadero cambio y en sus palabras, son ahora, más que nunca, puro marketing político.

Por si fuera poco, el presidente estadounidense, luchador en pro de los derechos humanos mantiene todavía la vergonzosa situación de Guantánamo, a pesar de su compromiso de cerrarlo, cientos de presos siguen privados de sus sentidos continuamente, encarcelados sin justificación, sin derechos y torturados, en lo que supone un uso cruel, desmedido y preocupante del Derecho Penal. Estos actos evidentemente ilegales recuerdan a los que se llevaban a cabo en la Edad Media donde la justicia punitiva era una herramienta al servicio del poder.

Por favor, basta ya de mentiras, el mundo necesita un verdadero cambio.

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